
Aun que pareciera que cortaste mis alas,
aun que pareciera que también con ellas mi juventud
es tu sonrisa la que me levanta cada mañana,
y no te odio por someterme a tu esclavitud.
Te alimentas de mi ser cada día,
y a ratos me haces llorar,
más tus ojos me iluminan la vida,
y tus manos me dan bienestar.
Eres mi mejor compañero, mi
responsabilidad constante,
y aun que aveces me sofocas
eres todo lo que quiero.
Noches sin dormir,
sólo por que lo deceas,
de arrullos y paseos son
el día entero.
A pesar de todo eso,
y aun más de lo que escribo,
yo por ti vivo,
eres mi mundo entero.




