miércoles, 29 de abril de 2009

Caballero

Eres belleza, y eres arte,
Eres la palabra perfecta, eres el detalle,
La flor sin nombre, el oasis de mi mente,
Mi inspiración sin límites, e infinita fuente.

Poesía tus ojos, y tu boca,
Poesía tu alma caballero!
Del pecho un suspiro se me antoja,
De mis labios un ardiente beso.


Oh caballero, eres todo lo que quiero!
belleza radiante en este dia negro,
ojos de hombre, pero aun sinceros
grande e imponente, eres tu lo que anhelo.

By Mariajo

martes, 28 de abril de 2009

Entre el olvido y la muerte

Maldita sea la hora en que te conocí, malditos sean los restos del amor que te tuve. son cadáveres de los besos, los que algún día nos dimos, quienes me atormentan desde lo mas profundo de mi ser. Tus recuerdos me gritan al oído y me siguen entre las sombras acechándome y mordiendo mis pasos, son hienas hambrientas que quieren comer mi carne y dolor. Mis ojos sangrantes miran encolerizados y a lo lejos tu pútrida silueta, cuerpo de demonio y mente de animal, que producen en mi no más que ira y desprecio.¡¡Hay agonía!! Has pronto tu trabajo, llévame hasta lo más profundo de la tierra, donde los gusanos se regocijen en mis entrañas y hagan festín de ellas, donde los recuerdos sean camuflados por el dolor de la descomposición de la vida. Las ratas roan mis pies y manos; pies con los que alguna vez caminé hacia ti mientras me prometías la felicidad, y manos con las que te acaricié enamorada.

Corro, pero unos monstruos me persiguen, ¡¡son los monstruos de tu recuerdo!! que quieren alcanzarme, a veces los pierdo, pero luego me alcanzan nuevamente. Corro , me tropiezo y caigo, pero me vuelvo a levantar de tus trampas, entonces te alejo y vuelvo a correr, a huir de ti.. Siempre estas ahí para emboscarme y rápidamente matarme una y otra vez, esperas la noche para atacarme, cuando más débil estoy, por que sabes que le temo a tus hienas y a tus monstruos, que poseen grandes garras y dientes afilados, esas hienas que me desean como carroña. ¿Que tan maquiavélico puedes ser, que tan perverso puedes ser, que tan desquiciado, que tan inicuo, que tan maligno, cuanto más pérfido siniestro y cruel te falta por demostrar que eres conmigo. Ya me quitaste todo, ahora no trates de impedir que la muerte me salve de ti.

ETERNA DISTANCIA.

Sobre este hielo y tendida en la soledad de las mañanas
te sigo esperando, entibiando con mi recuerdo el que solía ser
tu lugar, susurrando a tu oído lejano ¿donde estas?

Y sigo contando los minutos, horas y segundos, ya todo me da igual, pueden ser días años o meses, pero en la espera son
eternidad.

Pienso en que algún día vendrás, vendrás en busca de mi mano, y me llevaras a aquel lugar lejano en donde la vida dejas a tras; donde los sueños no son tan solo sueños, anhelando ser
realidad

Hoy te espero en la eterna vigilia, de esta eterna distancia
que nos separa, al tocar la tierra donde pasaste, fugaz ha sido tu estancia, e inmune a los vientos de la muerte, jugueteando están recuerdos de nuestra infancia.



María José Villanueva Ampuero.





Dedicado a Cristian S.

Extasis.








Quiero viajar sobre tus labios humedecidos,

recorrer tu boca con afán y ternura,

oler el aroma de tu hermosura,

y liberar este fuego que está cautivo.

Quiero que me acaricies con total lascivia,

que beses mis pechos febriles y estremecidos,

y yo jugar con tu pelo anochecido,

y mirar tus ojos brillantes de lujuria.

Eh aquí, los matices de las pieles,

una sobre la otra luchando,

nadie gana, nadie pierde,

hay solo un baile de pasión triunfando.

Algo nos pasa, es el deseo que nos está

quemado, mezclado ya el amor con el placer,

no hay éxtasis más puro ni más sudado.

Hoy hemos sucumbido ante el encanto,

de la embriaguez que tanto nos han prohibido,

que no es bueno, que es nefasto, nadie puede ser juez

de lo que no ha conocido.

Yo lo he vivido, hoy entre tus brazos,

nos pertenecemos mutuamente,

y este pacto entre alma y cuerpo,

“Es la vid que nos ha alucinado”.

Un angel entre mis brazos.

Recuerdo que hace un tiempo soñé con un ser maravilloso,
Hice alusión acerca de su belleza y perfección,
De su prominente blancura y bondad, de lo hondo que su
Presencia caló en mi corazón, de lo feliz que me hizo su
Visita.

Fue tan celestial en el sueño, que jamás lo imagine
sin alas en la realidad, pero su mirada y forma humana eran de la misma
perfección que en lo onírico. su piel tersa y blanca
como la cordillera nevada, sus ojos profundos y hermosos como el océano,
sus manos grandes y protectoras… era todo tan real como mi
sueño, era todo lo que necesitaba para ser mi ángel.

Ángel mío, ahora que te he conocido, no quiero dejar de
resguardarme en tus alas,
ángel mío ahora que te he besado no quiero dejar de sentirte
en mis labios,
ángel mío ahora que puedo tocarte no quiero dejar de
estrecharte entre mis brazos…
no quiero despertar de este letargo.

Tengo el temor inmenso a despertar un día y no tenerte más,
a no volver a sentir la felicidad de mirarte al abrir mis
ojos por la mañana, a no sentir la calidez de tu piel rozando
la mía, a no volver a refugiarme en tu abrazo.

Ángel mió ahora que te he conocido,
ángel mío ahora que te he besado,
ángel mío ahora que nos acariciamos,
ángel mío ahora que nos sentimos,
ángel mío ahora que somos reales,
ángel mió ahora que no somos distintos,
ángel mío ahora que somos felices,
ángel mío ahora que nos amamos,
no quiero dejar de soñar la vida contigo,
solo quiero seguir viviendo este milagro,
el milagro de amarnos con el alma,
el milagro de habernos encontrado.

La loca de la esquina dorada

Allá va la despampanante silueta de “la loca”

soñadora, aquella loca que no decidió ser.

Criado entre clientes nocturnos de su madre y la

pobreza, un niño maltratado ha dejado de ser.

Salió de su casa sin rumbo ni destino, con un pedazo de pan mohoso y duro en los bolsillos, y cerrando la puerta decidió jamás volver.

Creció en la calle y con la calle, con el hambre mordiéndole

el ombligo, pasando frío y miedo en las noches, lo rondaron alcohol y lentejuelas de noctámbulo brillo.

Allí va el jovencillo de impresionante belleza, vistiendo ahora peluca larga y rubia, zapatos de taco y una cartera, escondiendo en el entre piernas un bulto bajo el vestido y las medias.

Mira de reojo, mientras repasa de sus labios el rojo, y delinea con extravagancia el maquillaje de sus taciturnos ojos, en busca de algún cliente… pero animo está flojo.

La loca de la esquina camina, la loca de la esquina fuma y bebe de la petaquita, odiando a cada segundo los clientes que le irán a tocar, los míseros pesos que le pagarán y moviendo la cartera su dorado vestido brilla en esa dorada esquina donde suele trabajar.

Ahí reconoce a un cliente, temeroso se sube a un auto y se va.

Ausencia

AUSENCIA

Aterrado, desolado, sumamente lastimado; Me eh despertado.
Desde un rincón de mis fantasías te miro… ámame, ámame te lo pido, ámame, ámame te suplico. Bendíceme con una caricia helada, con un beso arrancado de tu ira… Perdóname.

¡Un calabozo, es un calabozo! Estoy encerrado en la libertad de la vida, recorriendo uno a uno la soledad de sus años. Tu pestañear es infinito, ¿están cansados tus parpados?, ¿están en huelga tus lunas?
Ámame, ámame te lo pido. Ámame, ámame te suplico.

Sedúceme con tu baile de melancolía. Déjame llorar ante tu
Presente ausencia. Déjame en la oscuridad de tus noches, como infante sin madre, estremecido por las sombras que dejan caer las garras de mi culpa… perdóname.

Espero, y envejezco con cada segundo mientras te observo rígida, e inmóvil. Amo el azul de tu piel, y el negro de tu cabello enredado, te deseo así, tal cual, inerte y escarchada. Pero tu vida, tu vida ha sido mía.

Nada logrará separarme de ti, ni por toda la sangre que eh de derramar. Nada me alejará de tu cuerpo, mármol entallado a tu majestuosidad fría. Ordénales a tus manos que se anuden en mi cuello, y sumérgeme en el más puro éxtasis que sólo tu venganza me podría proporcionar.

Como no he de amarte… ¿aun no quieres hablarme? Aborréceme, retuerce mi cuello con tu ira redentora. Sé heroína de mis pecados infernales. Aun rígida eres hermosa, aun fría me apasionas, aun tu azulada piel me parece tersa. Te miro desde un rincón del cuarto, esperando a que despiertes… te amo.

¿Inerte? Mi memoria me miente, tú sigues viva, todavía siento el forcejeo. tu cuerpo, mi cuerpo, mis manos sobre tu cuello, y el hierro frio sobre tu pecho tu me suplicas, ¿Por qué lloras? amada, yo no quise hacerte daño…¡¡ no!!

Ámame, ámame te lo pido. Ámame, ámame te suplico.
Mátame, mátame te lo pido. Mátame, mátame te suplico… hazme el honor de desangrarme asta las culpas, en tu ausencia, dame la muerte redentora… perdóname.



by Mariajo

Mi ultimo café

Es una tarde gris, y fría como ninguna, el asiento frente a la ventana de mi apartamento me da una vista sobrecogedora del piso catorce en el que vivo. Mi café se enfría mientras el viento vuela las hojas del libro que aun no termino. Me parece todo tan opaco, el cielo y sus nubes, el pájaro y su nido, el árbol, la habitación, la gente que pasa por la vereda, el humo de las máquinas, los otros apartamentos de la calle de enfrente ,esta tarde, hasta mi vida,

Y todo me parece absurdo, gris y absurdo como mi soledad. El viento guía del frío me quema el rostro al permanecer frente a la ventana, ya ni el café sirve para entibiarme. El reloj acaba de avisarme con su bip que ya son las seis y cuarto, pero no parece haber hora, es todo tan plano, gris y frío,

Pareciera que el tiempo se ha congelado, o es quizás la monotonía de las tardes. Trato de encender mi vida entonces, con un cigarrillo de esos que ni marca tienen, pero que tranquilizan por piteada a este enorme hielo que se ha apoderado de mi, está todo tan silencioso que me asusta, entonces comienzo a imitar la melodía que se escucha a lo lejos, de las grandes máquinas. Eso parece apaciguarme un poco. Acaba de posarse una mosca sobre mi café, y zangolotea sus alas al son del vapor que se escapa de la taza, se frota las patas como si se las quisiera limpiar antes de cenar, ¿pero que porquería limpiaría si es una porquería? . . . no me molesto en espantarla, por que probablemente este sea su última comida antes de morir. La mosca ha volado, saciada ya de la amargura dulce que le brindó mi café, quien sabe que rumbo tomó al volar, quizá se fue en dirección equivocada, quizá es por eso que se mueven de un lado a otro como si no supieran a donde ir, como si estuvieran desesperadas. . . como yo. No tengo ni un interés, entonces, en beber mi café, lentamente hago un gran esfuerzo, me levanto del sillón y me asomo a la ventana (que frío es aquí arriba), tomo la taza de café y lanzo su contenido Por la ventana hacia fuera. Está tan frío que el café llegó al suelo como una lluvia helada, viajó antes, elegante, sobrio, sutil, imponente, cada vez más poderoso y con más fuerza hasta caer, sin miedo al suelo convirtiéndose solo en una mancha. Entonces la idea me pareció seductora, el aire, la velocidad, la gloria, dejar atrás la porquería tal como el café dejó a la mosca, tener tanto poder, tanta fuerza y llegar al suelo para convertirse en una mancha, una mancha bien roja, una sublime.

Mariajo V. A.

Mirada

Se veía tan sereno, tan blanco, tan alado.

miraba con asombro con bellos ojos de recién nacido,

profundos como mar y de un color indeciso, bendijo su entorno

todo con su paso.

Me obsequió una mirada, que hoy guardo como el mayor tesoro,

me obsequió un parpadeo asintiendo con él mi futuro,

me regaló una sonrisa celestial y llena de nobleza, e hizo a mi

corazón estremecerse con ellos por años.

No se si he visto algo más hermoso, y buscarlo sería en vano,

semejante sensación tampoco he sentido, como la que me dio aquella

mirada sin tiempo y sin espacio.

Tanta luz, tanta perfección que irradian sus ojos, tan vastos

tan hondos como el universo mismo, universo el que a su lado parece

pequeño, que a mi alma envolvía y embriagaba como nido. Ángel mío.