martes, 28 de abril de 2009

La loca de la esquina dorada

Allá va la despampanante silueta de “la loca”

soñadora, aquella loca que no decidió ser.

Criado entre clientes nocturnos de su madre y la

pobreza, un niño maltratado ha dejado de ser.

Salió de su casa sin rumbo ni destino, con un pedazo de pan mohoso y duro en los bolsillos, y cerrando la puerta decidió jamás volver.

Creció en la calle y con la calle, con el hambre mordiéndole

el ombligo, pasando frío y miedo en las noches, lo rondaron alcohol y lentejuelas de noctámbulo brillo.

Allí va el jovencillo de impresionante belleza, vistiendo ahora peluca larga y rubia, zapatos de taco y una cartera, escondiendo en el entre piernas un bulto bajo el vestido y las medias.

Mira de reojo, mientras repasa de sus labios el rojo, y delinea con extravagancia el maquillaje de sus taciturnos ojos, en busca de algún cliente… pero animo está flojo.

La loca de la esquina camina, la loca de la esquina fuma y bebe de la petaquita, odiando a cada segundo los clientes que le irán a tocar, los míseros pesos que le pagarán y moviendo la cartera su dorado vestido brilla en esa dorada esquina donde suele trabajar.

Ahí reconoce a un cliente, temeroso se sube a un auto y se va.

1 comentario:

  1. AL PARECER EN MAS DE ALGUNA OPORTUNIDAD HE VISTO ESA SILUETA ... ESCONDIENDOSE POR LOS RECOVECOS DE ESTA CIUDAD.....


    WENISIMO TEXTO ....

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