Allá va la despampanante silueta de “la loca”
soñadora, aquella loca que no decidió ser.
Criado entre clientes nocturnos de su madre y la
pobreza, un niño maltratado ha dejado de ser.
Salió de su casa sin rumbo ni destino, con un pedazo de pan mohoso y duro en los bolsillos, y cerrando la puerta decidió jamás volver.
Creció en la calle y con la calle, con el hambre mordiéndole
el ombligo, pasando frío y miedo en las noches, lo rondaron alcohol y lentejuelas de noctámbulo brillo.
Allí va el jovencillo de impresionante belleza, vistiendo ahora peluca larga y rubia, zapatos de taco y una cartera, escondiendo en el entre piernas un bulto bajo el vestido y las medias.
Mira de reojo, mientras repasa de sus labios el rojo, y delinea con extravagancia el maquillaje de sus taciturnos ojos, en busca de algún cliente… pero animo está flojo.
La loca de la esquina camina, la loca de la esquina fuma y bebe de la petaquita, odiando a cada segundo los clientes que le irán a tocar, los míseros pesos que le pagarán y moviendo la cartera su dorado vestido brilla en esa dorada esquina donde suele trabajar.
Ahí reconoce a un cliente, temeroso se sube a un auto y se va.





AL PARECER EN MAS DE ALGUNA OPORTUNIDAD HE VISTO ESA SILUETA ... ESCONDIENDOSE POR LOS RECOVECOS DE ESTA CIUDAD.....
ResponderEliminarWENISIMO TEXTO ....