Se veía tan sereno, tan blanco, tan alado.
miraba con asombro con bellos ojos de recién nacido,
profundos como mar y de un color indeciso, bendijo su entorno
todo con su paso.
Me obsequió una mirada, que hoy guardo como el mayor tesoro,
me obsequió un parpadeo asintiendo con él mi futuro,
me regaló una sonrisa celestial y llena de nobleza, e hizo a mi
corazón estremecerse con ellos por años.
No se si he visto algo más hermoso, y buscarlo sería en vano,
semejante sensación tampoco he sentido, como la que me dio aquella
mirada sin tiempo y sin espacio.
Tanta luz, tanta perfección que irradian sus ojos, tan vastos
tan hondos como el universo mismo, universo el que a su lado parece
pequeño, que a mi alma envolvía y embriagaba como nido. Ángel mío.





No hay comentarios:
Publicar un comentario