Yo no se si para quitarse la vida hay que ser muy valiente
o muy cobarde. Lo he intentado de varias formas, pero siempre
hay alguien que me lo arruina... siempre la gente que aparece cuando
menos la necesitas, esa gente inoportuna, pero precisa...
Al final me rendí, y caí en una risotada monstruosa...
Finalmente terminé muriendo de la riza por que cuando terminé
de intentar quitarme la vida, descubrí que podía disfrutarla
aun no teniendo aquello que para mi era vital... fue tanta la
alegría de saberlo, que morí de una carcajada.
sábado, 31 de julio de 2010
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